Uno de los alimentos de nuestra gastronomía que se ha convertido en eje diferenciador de la misma y en el perfecto embajador que tenemos en el mundo es el jamón ibérico de bellota. Y es que este producto, que se elabora con cerdos ibéricos criados en las mejores dehesas del país, cuenta con un exquisito sabor, un aroma inigualable y unas propiedades saludables casi ilimitadas.
En concreto, los numerosos estudios científicos que se han llevado a cabo hasta el momento han venido a dejar patente que el citado jamón es un gran aliado de nuestro organismo a la hora de hacerle frente al problema del colesterol. ¿Por qué? Por las siguientes razones:
• Las señas de identidad genéticas que tiene el cerdo ibérico y el hecho de que este se críe en las dehesas alimentándose únicamente de bellota, dan lugar a que su carne cuente con un alto contenido en ácido oleico.
• En concreto, en torno al 60% de aquel elemento es el que tiene la grasa de los jamones ibéricos en Sevilla y en otros rincones de España. Y aquel se identifica por contar con unas notables y óptimas propiedades de tipo cardiosaludables.
• De esta manera, dicho protagonista de la gastronomía de nuestro país lo que permite a quien lo consume es mejorar el HDL, es decir, el colesterol bueno al tiempo que disminuye el malo, el LDL.
Estas son las razones que vienen a dejar patente que el jamón ibérico de bellota es necesario que esté incluido en nuestra dieta en pro de nuestra salud. Pero no sólo por eso sino también porque, gracias a sus propiedades, nos ayuda a reducir las posibilidades de padecer enfermedades como el Parkinson o el Alzheimer, frena el envejecimiento de las células de nuestro cuerpo y fortalece los huesos.